Nuestro Chile hoy es reconocido por el mundo entero como un país de lucha, de garra, de solidaridad entre nosotros mismos. No fué suficiente el terremoto que vivimos el pasado 27 de febrero, para que de la nada, como una ave féniz surgiéramos de las cenizas y empezáramos a levantarnos con la esperanza y los sueños de creer en un futuro mejor. Sin embargo una noticia más potente, con mayor fuerza provocaría un apagón total en nuestras mentes y fué el caso de los 33 mineros. Los medios de comunicación se encargaban de informar diariamente los mínimos detalles que se vivían en la Mina San José. A partir de ese momento la angustia vivida por las familias, las contradicciones por parte del gobierno, la urgencia de una señal de vida, las precarias condiciones tecnológicas que existían en un primer momento hasta la llegada de la ayuda internacional de grandes maquinarias, hicieron que aumentara por parte del resto de los chilenos el desconformismo con el manejo del gobierno de Sebastian Piñera.
El campamento que hasta hace muy poco llevaba el nombre de Esperanza y donde se refugiaron màs de 7000 personas, incluyendo medios de comunicación de todo el mundo....hoy no es más que un recuerdo. Allí se vivieron intensos momentos de expectación por el rescate y la salida final de estas 33 vidas humanas. Durante todo este periodo e incluso hasta ahora último el país se enfrentò a una situación de Realitty Show. El gobierno por su parte trató el resgate de estos 33 mineros como no solo un trofeo sino más bien con benefícios políticos.
Piñera, por su parte en su intento de tener mayor aceptación, presencia y apoyo, perdiò frente al Ministro de Minería Laurence Golborne con una aprobación de un 80% por sus proyectos y por los últimos computos realizados.
Para los analistas mas interesados que acompañaron el trabajo de la Mina en Chile y las consecuencias que provocó el resgate de los mineros, mostró al país la fragilidad de las leyes de autorizaciòn de explotación de las minas, la poca seguridad de los propios mineros sumergidos a una esclavitud escondida, sujetos a bajos salarios por falta de empleo, una pensión de hambre y lo que es peor una enfermedad como la silicose que no los mata antes de los 50 años de edad.
Hoy ya el milagro de tener los 33 mineros con vida, es un hecho. El show terminó.
Lo que queda en la memoria para todos nosotros los chilenos, la eterna espera del rescate en si, las visitas polémicas de Piñera al Campamento, el manejo de este realitty que hasta para los paìses extranjeros pasó del límite, con un único fin.....beneficio político.
De la otra parte de los mineros que así como los 33 trabajaron en la mina, nunca se supo, sin recibir salarios, sin ninguna ayuda económica y aún peor sin expectativas futuras, en una zona donde el desempleo y la miseria conviven con los autos de lujo de los propiétarios de las propias minas que están a su alrededor. ¿Cuales seràn los nuevos personajes de este realitty y que soluciones el gobierno dará a algunos ciudadanos de la Ciudad de Copiapó? ¿ Què sucederá con nuestra gente del Sur que espera desde Marzo por la ayuda Post Terremoto?.....En conclusión mucho show y poca acción..
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