martes, 18 de enero de 2011

Cesante en plena madurez, sin duda es una situación desesperanzadora para cualquier persona que se encuentra en dicha situación y sobretodo cuando detrás de todo esto, existe una familia por mantener. La manera como reacciona cada individuo frente a esta situación o a un despido es totalmente distinta, porque va a depender de cada perfil laboral y experiencia de cada trabajador.

Los profesionales más experimentados, que poseen algún título profesional o técnico o formación en general y aquellos que llevan poco tiempo trabajando al momento de ser despedidos, reaccionan de una manera más activa frente a la búsqueda de un nuevo empleo. Mientras que aquellos, que no poseen una preparación académica o poseen una escasa experiencia laboral, o han permanecido por mucho tiempo en la misma empresa, a la hora de ser despedidos, se angustian y al mismo tiempo se desorientan sin saber como reaccionar frente a un futuro incierto.

Es por ello que, al mismo tiempo que se debe dar oportunidad al talento de la juventud y a su deseo de ganar experiencia laboral, también son importantes los recursos humanos sobre los 40 años; aquellas personas que junto al paso de los años se han mantenido actualizadas con los cambios que el mundo del trabajo han ido experimentando. Hace un tiempo esta situación era lejana en nuestro país, hoy en día es una realidad que enfrenta el pueblo chileno.
Es por esto que el gobierno anterior de la presidenta Michelle Bachelet  y el actual presidente Sebastián Piñera , conciente que los mayores de 40 años tienen dificultades para reincorporase al trabajo pero, sin embargo poseen una experiencia y un capital humano que no puede ser desaprovechado, ha incorporado entre las 36 medidas prontas a resolver, un punto que intenta buscar solución a este problema que, muchas veces, se torna crítico y representa el término de la vida laboral de una persona.


CONSEJOS PRÁCTICOS

Pero mientras el gobierno encuentra alguna solución que pueda facilitar la reinserción laboral, es importante tener en cuenta ciertos consejos para aprender a asumir el problema y salir de él de la manera más exitosa posible:


  • Preparar un currículum destacando los principales logros y conocimientos alcanzados durante la experiencia laboral. El objetivo de este currículum es lograr concertar una entrevista personal donde el trabajador pueda convencer al empleador de que él es la persona idónea para el cargo.

  • Ser realista y tener conciencia que en muchas ocasiones no encontrará un trabajo con un salario igual al del empleo anterior. Es recomendable aceptar un trabajo aunque esté por debajo de sus expectativas; en el camino puede seguir buscando.

  • Mantenerse intelectualmente activo durante la búsqueda de empleo, ocupando el tiempo libre en diversas actividades de acuerdo a los intereses de cada persona. Un mes sin trabajar puede que no afecte pero a medida que van pasando los meses la autoestima comienza a disminuir y las ganas de seguir en la búsqueda se agotan. Por eso hay que incorporar una actividad anexa.

  • Igualmente es la oportunidad de reflexionar de que lo que había estado haciendo es lo que quiere hacer por el resto de su vida laboral. En algunas ocasiones esta es la oportunidad de cambiar de rubro o explorar nuevas áreas a las cuales antes no imaginaba que podía acceder. No hay que descartar ninguna alternativa laboral. Por ejemplo, muchas personas que se encuentran desempleadas se abren a la posibilidad de crear su propia empresa y, puede ser el caso, que les vaya mucho mejor que si hubieran seguido siendo empleados.

  • Por último, el consejo más importante es luchar por mantener la esperanza y no desganarse si las cosas no resultan como uno espera. Es probable que el camino no sea fácil pero con perseverancia se puede lograr el éxito.


    NUEVA REALIDAD LABORAL

    Como hemos visto, la cesantía es un problema del que nadie está libre, sin embargo, se hace más complicado para dos grupos importantes de la población. Los jóvenes y las personas que ya han superado los 40 años.

    Los primeros se sienten desmotivados porque no poseen la experiencia que las empresas solicitan al momento de acceder a un trabajo y, por otra parte, la gente que queda cesante después de los 40 años corre el riesgo real de no conseguir un nuevo empleo porque las empresas prefieren contratar gente más joven.

    Es de esperar entonces que en Chile nuestra economía siga creciendo y se mantenga estable para que así el gobierno logre crear políticas públicas que solucionen o al menos disminuyan los índices de cesantía.
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